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Santos se empeña en faltar a la verdad sobre la reforma tributaria

11/02/2012


Oficina de Prensa Senador Jorge Enrique Robledo, 28 de octubre de 2012

Les van a reducir los impuestos a las 100 empresas más grandes del país y se los aumentarán al pueblo y a la clase media. Más IVA. En grave riesgo los recursos del ICBF, SENA y la salud. La reforma no los garantiza. O Santos miente o yo miento, reitera Robledo, quien espera que el ministro de Hacienda le dé la cara para debatir el tema ante el país.

En el Acuerdo para la Prosperidad realizado en Santa Rosa de Osos, el presidente Juan Manuel Santos “volvió a faltar gravemente a la verdad”, señaló el senador Jorge Enrique Robledo.

El Presidente afirmó que con la reforma tributaria los que ganan más pagarán más, y los que ganan menos pagarán menos. Para el senador del Polo esto no es cierto, pues le reforma baja la tarifa del impuesto de renta del 33 al 25 por ciento, rebaja que equivale a 8 billones de pesos y beneficiará a las 100 empresas más grandes del país, entre ellas enormes trasnacionales, las cuales concentran el 82% de las utilidades corporativas. También le reduce los impuestos a los magnates que especulan con la propiedad inmobiliaria y la deuda pública.

En cambio, explicó el congresista, la reforma aumentará los impuestos al trabajo en por lo menos 4,6 billones de pesos, al aumentar el impuesto de renta que pagan quienes obtienen sus ingresos por salarios y honorarios. Con los cambios al IVA y la creación del nuevo impuesto al consumo–otro billón de pesos más, dice la reforma–, los que ganan menos tendrán que pagar más, pues aumentarán los precios de productos y servicios como los huevos, el pollo, el pan, las frutas, la medicina prepagada, los giros postales y los “corrientazos”.

Santos también afirmó que quienes tengan ingresos inferiores a 3,3 millones pagarán “cero impuestos”, afirmación falsa, porque oculta que el 60% del total del recaudo proviene de impuestos indirectos como el IVA, que son pagados principalmente por las capas pobres y medias, iniquidad que la reforma agrava.

El presidente Santos afirmó que no se van a afectar los recursos del ICBF, SENA y de la Salud, pues –dijo– serán financiados con un impuesto a la renta del 8% a las empresas, explicación en la que ocultó –una forma de mentir– que estas ya no pagarán el 13.9% sobre las nóminas que hoy financian a esas instituciones. Y son varios los expertos y hasta empresarios que han señalado que es muy probable que esos recursos no sean suficientes, peligro que se agrava con el artículo 36 de la reforma, que no obliga al gobierno a cubrir con recursos del presupuesto el faltante que pueda presentarse.

Y es falso que la reforma vaya a crear un millón de empleos, cifra que se sacan del cubilete y que ha sido negada por entidades tan respetables como el Observatorio del Mercado Laboral de la Universidad Externado de Colombia. El congresista del Polo afirmó que desde 1990 todas la reformas retardatarias se aceitan con la mentira de que van a crear empleo.

El senador Robledo insistió en que “o Santos miente o yo miento y sigo a la espera de que el ministro de Hacienda defina el sitio del debate dónde se aclare este caso ante los colombianos”.

Reforma tributaria y minería

10/31/2012


Por: GUILLERMO MAYA | 28 de Octubre del 2012

Si esta reforma va a tocar los parafiscales, esta debería ser condicional al millón de empleos formales que se supone va a crear.

La actual reforma tributaria del ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, propone la disminución de los aportes parafiscales sobre la nómina en 13,5 puntos porcentuales, al pasar de 29,5 a 16 puntos, correspondientes a ICBF, Sena y salud. Estos 13,5 puntos de parafiscales serían compensados por 8 de los 33 puntos de los impuestos a las ganancias empresariales. Es decir, 13,5 puntos menos en costos salariales, convertidos en ganancias.

Sin embargo, una cosa es un impuesto sobre la nómina que es cierto y que fluctúa con el volumen de empleo, sube en el auge y baja en la recesión, y otra, un impuesto sobre las ganancias que no solo es incierto -aunque también fluctúa con el ciclo económico- sino que el hecho de que fluctúe con las ganancias aparece en la contabilidad creativa, descontando todos los impuestos que los huecos fiscales hagan posible, y utilizando la cobertura, a las empresas de papel, de los paraísos fiscales.

A este respecto, Jorge Gaggero ha señalado que "Las empresas maquillan los balances para mostrar menos beneficios que los reales, con maniobras como la manipulación de los precios de transferencias con subsidiarias en el extranjero, la triangulación de operaciones de comercio exterior o la recepción de préstamos falsos desde sociedades propias en paraísos fiscales" (Alejandro Rebossio, Integración y Desintegración Financiera en Sudamérica, elpais.com, octubre 7-2012). A continuación, veamos, como ejemplo, las peripecias tributarias de  algunas mineras en Colombia:

En  'Portafolio' con el título 'Cerro Matoso le debe otros $ 62.000 millones al Estado' (nov 2-2012), los colombianos se enteraron de que esta transnacional en la mina de níquel más grande de Suramérica le debe al Estado colombiano cerca de 32 millones de dólares en regalías. ¿Por qué? Por descuentos mal aplicados, entre 1998 y 2003, dijo la Contraloría General de la República.

En específico: "Encontramos amortización de apartamentos en Medellín, Cartagena, medicinas prepagadas, bonificaciones extralegales a los directivos de la compañía y una serie de gastos que no tienen nada que ver con el proceso extractivo y productivo y que estaban siendo aplicados a las regalías". De otro lado, Cerro Matoso S.A. en 2011 dejó de pagar "35.000 millones de pesos debido al hallazgo de inconsistencias relacionadas con una depreciación acelerada de sus activos entre los años 2003 y 2008". No solo se evaden regalías, también impuestos. La empresa dice que todo fue acordado con el Gobierno.

Igualmente, Juan Ricardo Ortega, director de la Dian, hablando sobre las empresas mineras, decía en el Congreso de la Republica que "se reciclan activos fijos viejos ya depreciados para aprovechar la deducción especial, se disfrazan de legítimas importaciones ilegales de equipos robados en Venezuela y Ecuador, se incluyen estas transacciones como activos fijos que usan para la deducción especial, se inflan los costos de los servicios contratados para disminuir la base gravable, y no hay información clara disponible en sus estados financieros" ('Minería, una locomotora fuera de rieles', elespectador.com, febrero 29-2012). De otro lado, el concepto tributario 15766 de 2005, publicado en el Diario Oficial No. 45.871 de 06 de abril de 2005 por la Dian, permite que las empresas mineras deduzcan de sus impuestos el pago de regalías. ¿Cómo se calcula el 8% del impuesto de la 'equidad', antes o después de descontar las regalías?

Sin embargo, para el presidente de la transnacional Anglo Gold Ashanti Colombia, Rafael Hertz, la "carga tributaria del sector, el cual representa el 7 por ciento del impuesto a la renta y se ubica muy por encima del promedio nacional", es demasiada. Pero, en 2010 era 10,42%. Los expertos ponen sus palabras en donde está el dinero.

En todas partes las grandes mineras dicen que los impuestos son muy altos y que necesitan menos impuestos, o se van del país. Sin embargo, esto no es más que una amenaza. José Ángel Gurria, el secretario general de la OECD, conceptuó que "cada vez que hay una bonanza (...), es legítimo que se comparta esa bonanza, que se comparta ese beneficio (...). Lo que impulsa a los inversionistas (mineros) no es necesariamente lo que van a pagar de impuestos, más altos o más bajos, sino la disponibilidad de las materias primas". (Peter Martin, OECD backs resource tax, www.theage.com.au, may 22-2012). Y los recursos son de los colombianos, en este caso.

¿Qué justifica un impuesto/regalía más alto a los minerales? Los altos precios de los minerales en el mercado mundial han dado como resultado una diferencia muy grande entre los costos de producción y el precio al que se venden, es decir, unas superganancias fabulosas. En el caso del oro, su precio pasó de 310 dólares por onza en 2002 a 1.800 en octubre 4 de 2012. Es decir, un incremento de 480%, mientras las regalías siguen siendo del 4%.

El propósito de que las regalías se incrementen en función del precio internacional es que los colombianos participen de la bonanza de los precios de los minerales, teniendo en cuenta que los recursos minerales son agotables. En este sentido, el colombiano promedio tendrá un alivio pagando menos impuestos, al mismo tiempo que se reduce el déficit fiscal, y así podrán tener más y mejores servicios sociales por parte del Estado: universidad gratuita, por ejemplo. Sin embargo, a los colombianos comunes les va tocar sostener el ICBF, SENA y salud con los impuestos generales, si estos servicios se van a financiar con los impuestos a las ganancias de las sociedades, principalmente de las mineras, petroleras, farmacéuticas, comercio de grandes superficies, etc., porque no solo tienen tratamiento preferencial tributario, sino porque también son las que tienen los medios para buscar la protección de los paraísos fiscales, cuya existencia es inquietante para una comunidad internacional que dice estar apegada a la ley (¿la ley del embudo?), y que tiene como enemigos el narcotráfico, el terrorismo, el contrabando de armas, etc., y que usan a su vez estos paraísos para la prosperidad de sus negocios.

Si esta reforma va a tocar un aspecto tan importante en los costos salariales, como los parafiscales, esta reforma debería ser condicional al millón de empleos formales que se supone va a crear, fijando unas fechas de cumplimiento. En caso de que no sea así, los parafiscales volverían a ser los mismos de hoy. Si los estudios del ministro son tan científicos como afirma, debería aceptar esta condicionalidad. Sin embargo, los economistas del Cambridge inglés, keynesianos, demostraron al Cambridge americano, los profesores del ministro ortodoxo, que cuando se abarata el trabajo, los empresarios no contratan más trabajadores sino que usan más capital. Una paradoja.

Guillermo Maya

Tomado de: http://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/guillermomaya/reforma-tributaria-y-mineria-guillermo-maya-columnista-el-tiempo_12340588-4

Reforma tributaria y equidad distributiva


Con el argumento de que “si un colombiano gana $6 millones hoy no paga un peso de impuesto”, el Gobierno pretende hacer pasar la propuesta de reforma tributaria como un gran avance distributivo.

Por cierto, quien gana esta cifra podría contestar que lo anterior es el reflejo de lo caro que resulta en este país mandar los hijos a un buen colegio y ampararse con un servicio de salud decente.

Estos, junto al pago de una cuota hipotecaria, son los principales ítems que pueden usar las familias para reducir su impuesto a la renta.

Los que defienden la reforma tributaria no se pronuncian acerca del empeoramiento de la distribución funcional del ingreso que ella provocará, a fin de cuentas, las empresas dejarían de pagar $6,7 billones –correspondientes a 13,5 puntos porcentuales de los aportes parafiscales destinados a financiar el Icbf, el Sena y la salud de sus empleados– que, en todo o en parte, terminarán pagando los asalariados de la clase media a través de la mayor imposición de sus rentas.

Este punto de la reforma merece un análisis más profundo.

El hecho de que las empresas sean titulares del pago de unas contribuciones parafiscales no implica que lo hagan efectivamente. Es apenas obvio que podrían pasar este costo a los empleados pagándoles menores salarios.

Este es un fenómeno bien conocido en economía, desde el influyente artículo de Lawrence Summers en el American Economic Review (1989). Así, en EE. UU. el incremento en varias formas de parafiscalidad – seguros de maternidad y desempleo– ha sido pasado casi por completo a los trabajadores beneficiarios. En Canadá, la evidencia disponible sugiere que aproximadamente un 80% de las contribuciones parafiscales termina siendo desplazado a los trabajadores, a pesar de que debían ser pagadas por los empresarios.

En los países de la OECD, el desplazamiento del impuesto hacia menores salarios alcanza entre un 55 y un 100% del aporte empresarial inicial, dependiendo de los tipos de organización sindical vigentes.

Y en una nación en desarrollo como Paquistán, el desplazamiento es completo y el 100% del incremento de los aportes patronales se transforma en salarios más bajos.

¿Cuánto sería este porcentaje en Colombia? En la exposición de motivos no se aborda el tema a pesar de su trascendencia, pero se infiere que el Minhacienda estima su valor igual a cero.

Es decir, los empleadores no habrían podido o querido hacer pagar un centavo de los impuestos parafiscales de su competencia a sus trabajadores. Esto constituye un fenómeno en contravía de la evidencia internacional y es altamente improbable.

En fin, con la reforma propuesta, los 13,5 puntos de parafiscalidad que, siendo realistas, ya están pagando (al menos en parte) los trabajadores a través de menores salarios, ahora también serán financiados por la clase media.

Y estos no serán los únicos beneficios tributarios de los cuales disfrutarán las empresas. De hecho, según el MFMP, en 2012, las compañías contribuyentes gozaron de $3,4 billones entre rentas exentas, descuentos y deducciones tributarias.

Irónicamente, si pasa esta reforma, en adelante los trabajadores de clase media se harán cargo de la salud del personal de las empresas del país, pero si pierden su empleo no tendrán derecho a ser atendidos por una EPS, a menos que paguen de su propio bolsillo la seguridad social.

¿Es todo esto equitativo?

Stefano Farné

Director, Observatorio del Mercado Laboral, U. Externado.

Por la defensa del ICBF y el SENA: rechacemos la reforma tributaria

10/30/2012


Bogotá, octubre 26 de 2012

Más del 90% de los colombianos debe sopesar las privaciones contenidas en el proyecto de reforma tributaria, manifestar cumplidamente su rechazo y percatarse de que uno de los muy “avezados” protagonistas del escándalo de Dragacol, Mauricio Cárdenas, es el personaje ideal para que, en medio del absorbente interés público en las conversaciones por la paz con las FARC, coordine la imposición de estas nuevas iniquidades.

Reproduciendo las añejas mentiras que han servido para justificar las reformas laborales del período iniciado en 1990, en el que el capital transnacional se erigió como amo y señor de Colombia, los voceros oficiales afirman que las modificaciones proveerán un millón de empleos para enjugar las altas tasas de desocupación que no bajan de dos dígitos, pese a la manipulación en las mediciones.

Rebajar los costos laborales, suprimiendo los aportes parafiscales podrá, a lo sumo, poner de buen humor a algunos empresarios como al presidente de Electrolux, quien afirma que: “su empresa solo contrata cuando el mercado lo requiere, y los impuestos no son una variable directa”. Así las cosas, para el empresario la reforma será más lucrativa.

Los empresarios nacionales sucumben por miles ante el alud de mercancías foráneas, desatado en forma desmedida con los Tratados de Libre Comercio; la clave para explicar sus desventuras estriba principalmente, en el reconocimiento de la pérdida de nuestro mercado interno y en la desbordada usura financiera. ¿No están en manos de las transnacionales las principales empresas que en el pasado constituyeron muestras de nuestro intento de desarrollo autónomo? ¿No creció la productividad laboral de 2001 en adelante, en 2.64%, en contraste con el crecimiento de los salarios que no superaron el 1.68%? La rebaja de los tributos para las grandes empresas se calcula en casi $8 billones. De plácemes se encuentran especialmente las multinacionales vinculadas a la industria minero energética, con cuyo apogeo, retornamos al pasado colonial.

EL ICBF, el SENA y parte de los recursos para la salud de los trabajadores, dependen fundamentalmente de los aportes parafiscales que se distribuyen en 3%, 2% y 8.5% respectivamente, para un total de 13.5%. Sin esta fuente que por su normativa, es segura, oportuna, autónoma y especifica, se les sentencia a una muerte lenta e inexorable.

El ICBF, mediante 45 programas cubre aproximadamente 9 millones de niños, escolares, adolescentes, jóvenes, ancianos y familias que son atendidos en procesos de restablecimiento de derechos, Hogares Infantiles y Comunitarios, Jardines

Sociales, programas alimentarios, Hogares Sustitutos, internados y seminternados, aliviando sus vicisitudes. Su presupuesto, en este año, asciende a más de $4 billones. Nadie discute su benéfico papel en la sociedad desde su creación en 1968.

El SENA, desde hace 55 años, cumple con la formación de millones de colombianos en las áreas técnica y profesional, que ha permitido el vínculo laboral y el surtimiento de mano de obra calificada al espectro productivo y empleador en Colombia. Desde su nacimiento, teniendo en cuenta su especialización y la aceptación de sus programas, hace parte del patrimonio educativo de la nación.

Los $ 6.7 billones que se recaudan hoy, como fruto del trabajo, para el ICBF, el SENA y la salud, no pueden ser garantizados, con la CREE – Contribución Especial sobre la Renta para la Equidad -, afectando solamente las ganancias de las empresas, por demás volátiles y sometidas al escamoteo de los duchos financistas; tampoco podrá el Estado asumir la financiación de estas instituciones, con un hondo déficit a cuestas y con la regla fiscal como norma prohibitiva para la inversión social.

Quien mejor retrata la trastada es el propio Cárdenas, que ante el requerimiento sobre las fuentes de financiación sucedáneas afirmó: "estamos haciendo todas las cuentas para responder esa pregunta, lograr ganar por unos lados para sacrificar por otros (sic)”.

Los perjuicios sociales se ensanchan: mientras se les rebajan los tributos a las grandes empresas en $5.83 billones, los de las personas se incrementarán en $4.69 billones, a los salarios se les clasifica como renta, casi pecaminosa; hasta el almuerzo corriente se castiga, el IVA adquiere nivelaciones hacia arriba, en tanto que los impuestos a las herencias disminuirán de 33% a 10%, beneficiando ostensiblemente a las más cuantiosas.

En la defensa del ICBF y el SENA deben converger todos los colombianos; la patraña contra casi toda nuestra sociedad, que tan solo beneficia a las multinacionales, y a menos del 5% de la población, le confiere a las protestas la fuerza necesaria para que el gobierno reverse las medidas tributarias en cierne.

Recordemos que el actual Presidente, en medio de los apuros electorales, se comprometió a respetar los recaudos parafiscales para garantizar la existencia de estas instituciones, haciendo uso de la inveterada costumbre de mentirles a los electores, para asegurarse los respaldos necesarios.

Los trabajadores del ICBF y del SENA, estudiantes y comunidades emprendimos y mantenemos con decisión democrática las movilizaciones en procura de defender el patrimonio de la nación y también expresamos nuestra solidaridad con ASONAL en sus legítimas reclamaciones.

MARTES 30 DE OCTUBRE, TOMA DE BOGOTÁ Y ENTREGA DEL MILLON DE FIRMAS AL CONGRESO, PIDIENDO SE ARCHIVE EL PROYECTO DE LEY 166C y 134S de 2012.

FRENTE POR LA DEFENSA DE LA PARAFISCALIDAD

SINTRABIENESTAR, SINDESENA, SINTRASENA, CJT Y COES,

CUT, SINTRACIHOBI, USTRAHBIN, SINTRAHOINCOL, SINTIES.

DECLARACIÓN DE LA CUT: El presidente Santos miente sobre la Reforma Tributaria

10/26/2012


En la alocución del Presidente Juan Manuel Santos sobre la reforma tributaria, pretendió convencer al país que la Reforma Tributaria es para gravar a los más ricos.

Falta a la verdad, la esencia de la reforma es rebajarle los impuestos en 8% a las multinacionales, quitarle el impuesto del 4% sobre la nómina a todas las empresas (parafiscales) y gravar a los trabajadores y pensionados. Rebajarle al capital y gravar al trabajo, el resto es demagogia y engaño. Se comienza con las pensiones de 10 millones y por ahí derecho en futuras reformas se abarcará a todos los pensionados e igual sucede con los salarios e ingresos inferiores a los 3 millones, hoy a gravan a esos y mañana vendrán por el salario mínimo legal.

La Reforma Tributaria no garantiza la financiación de los programas del ICBF y el funcionamiento del SENA por la eliminación que se hace de las rentas parafiscales.

Invitamos a todas las subdirectivas de la CUT y a los sindicatos filiales a preparar con esmero la movilización del próximo jueves 1 de noviembre.

Mañana 26 de octubre habrá movilización de los empleados de la Rama Judicial, invitamos a todos los trabajadores a apoyar la jornada y rechazar la pírrica oferta de una nivelación salarial en 20 años, mientras en la Reforma Tributaria se le regalan billones de pesos a las multinacionales.

DOMINGO TOVAR ARRIETA
Presidente

WITNEY CHAVEZ SANCHEZ
Secretario General

Reforma tributaria en cifras: transnacionales vs población

10/24/2012


Jose Arlex Arias Arias, Cartagena Bolívar, 22 de octubre de 2012.

El año pasado estuvo aquí en Colombia una comisión del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial que le dijo al gobierno de Juan Manuel Santos que debía proceder a implementar una nueva Reforma Tributaria. Dicha imposición obedece al déficit que se produce en los ingresos de la Nación a consecuencia del modelo de Libre Comercio que permite: la toma de nuestro Mercado Interno, eliminando gradualmente los aranceles a la producción extranjera; grandes y largas rebajas, exoneraciones o exclusiones de pagos de impuestos a los empresarios; rebaja o eliminación de gravámenes a las nóminas, conocidos como parafiscales, y en general todas las medidas que en ese sentido le recomponga la Tasa Interna de Retorno o ganancia a los empresarios.

El investigador del Centro de estudio del Trabajo –Cedetrabajo-, Mario Alejandro Valencia, ha explicado por qué “los objetivos que anuncia el gobierno, de generar empleo y disminuir la desigualdad, chocan contra su misma propuesta de cargar con más gravámenes a los trabajadores, y reducirlos a los grandes capitales”. Así mismo, sobre el tema mito planteado por el gobierno Santos, que indica que rebajando los salarios a los trabajadores, es decir, abaratando la nómina a cargo de los empresarios –caso, desmonte de los parafiscales- se crea más empleo, analistas tan serios como Eduardo Sarmiento lo han rebatido, apoyándose en el resultado de varias reforma laborales -que le arrebataron a los trabajadores todo tipo de reivindicaciones-, y sólo han servido para enriquecer a los empresarios, manteniendo el desempleo por encima del 10 por ciento, con el agravante de generar una informalidad que raya en el 65 por ciento.

En una parte, la propuesta de Reforma Tributaria busca disminuir en 13.5% los costos laborales, eliminando recursos parafiscales y de salud, reemplazándolos con una nueva Contribución en la Renta para la Equidad, CREE, de 8% sobre el impuesto a la renta. Valencia dice que “hoy se recaudan $6.7 billones de pesos -producto del trabajo- para Sena, ICBF y salud. Reemplazarlo por un impuesto sobre la renta, a cifras actuales, representa $3.6 billones. El impuesto nuevo, el CREE, que es 8% sin exenciones, significaría un pago de $880.000 millones más al recaudo actual. El resultado es que la renta de capital –de los empresarios- recibiría beneficios adicionales por $5.8 billones (más los 6 billones que ya reciben), consecuencia de bajar el impuesto sobre la renta del 33 al 25% y reducir los costos laborales en 6.7 billones”. La anterior decisión traería como consecuencia un déficit calculado por el mismo gobierno de $2.2 billones anuales que pondrá al borde de liquidación al: ICBF y Sena, máxime que su financiación tendrá limitantes en la Regla Fiscal.

Otra propuesta contra los trabajadores es el Impuesto Mínimo Alternativo Nacional, IMAN, que sería dirigido a los que devengan más altos ingresos, incluidos los pensionados. Una propuesta regresiva que inicia gravando a quienes devengan $2.3 millones mensuales con tarifas que van desde el 2% hasta alcanzar el 15%, insistiendo en golpear los ingresos laborales, afectando además a la clase media, en la misma lógica de llenar de beneficios a los monopolios y castigar a sus trabajadores.

Según cálculos de los analistas, con la sola rebaja del impuesto de renta a las empresas del 33 al 25 por ciento se reduce el ingreso del Estado en $8,06 billones. Para compensar, además de los impuestos a la renta laboral antes descritos, también se aumentará en $942 mil millones anuales el recaudo por IVA, extendiendo este impuesto al consumo a la medicina prepagada y hasta a los almuerzos “corrientazos”, entre otros. Explica el senador Jorge Robledo “de las cifras anteriores, y de lo que dice el gobierno que costará reducirles los impuestos a las empresas y que la reforma será para crear empleo y ser neutra en el recaudo, sale que los ingresos por trabajo pagarán más tributos por aproximadamente siete billones de pesos”. ¡La retórica tributaria es la lógica de esta Reforma: los ricos cada día más ricos, los pobres cada día más pobres!

Reforma tributaria de Santos: ¡Archívese!

10/22/2012

Aurelio Suárez Montoya.

Prometiendo que “permitirá formalizar un millón de empleos” y resolver la “falta de progresividad” del Estatuto Tributario, el gobierno de Santos presentó al Congreso una reforma tributaria. No obstante, en tanto se conocen los detalles del texto, se puede decir que el efecto será precisamente el contrario. 

El Observatorio Laboral del Externado dijo sobre la propuesta de eliminar el pago de parafiscales para ICBF y SENA y del cargo patronal a la salud para trabajadores con menos de 10 salarios mínimos, que “la experiencia colombiana ha mostrado que las empresas usualmente aprovechan los incentivos tributarios que se les ofrecen, sin que esto…

se vea reflejado en una significativa contratación de nuevos empleos formales”. Si se añade que actualmente el empleo crece en los ocupados sin remuneración, en labores domésticas y en el “rebusque”, no se ve cuáles serán los sectores que formalizarían el ofrecido millón de puestos. 

 Igual se cuestiona el gravamen a los salarios mensuales de más de $2,3 millones y más aún cuando se compara con la rebaja del 33% al 25% en la tasa del impuesto de renta a las empresas. Hay que notar que el 82% de las utilidades corporativas se van para las cien firmas más grandes -financieras como AVAL, mineras como BHP Billiton y de comunicaciones como la de Slim- y que, luego de sumar y restar, para 2013 se rebajarán sus tributos en $5,83 billones mientras los de las personas subirán en $4,69 billones. 

 La “hoja de parra” para encubrir el disparate es la contribución – CREE- del 8% sobre las ganancias de las compañías, con lo cual eventualmente se repararía lo sustraído a la salud, al ICBF y al Sena. Las cuentas no cuadran: mientras lo dejado de pagar llega a $ 6,7 billones, el CREE recaudará en 2013 solo $4,47, o sea, un faltante de más $2 billones que el gobierno cubriría “excepcionalmente”. Además de la insuficiencia, a las instituciones amenazadas (ICBF y SENA) también las afectaría la incertidumbre, ya que los resultados económicos empresariales tienen ciclos, son variables. 

 Kalmanovitz y Acosta develan otras iniquidades, como “aliviar a los especuladores financieros”; o “las deducciones que son generosas para las personas naturales más ricas”; o exonerar los dividendos recibidos por los dueños de las empresas; o “reducir el impuesto a las herencias, desde el 33% al 10%, que le ahorraría al hijo del principal banquero del país más de US$1.000 millones de su actual riqueza”. 

 Si además en la Reforma se impone IVA a algunos artículos de la canasta familiar y se afecta hasta el “corrientazo”, se aumentaría el recaudo de impuestos indirectos en un billón, golpeando a los más pobres. Ante tanta evidencia, no queda más por decir, ¡Archívese!

Ética e impuestos

10/17/2012

Autor: Guillermo Maya Muñoz 
28 de Septiembre de 2012 

La mayoría de las grandes corporaciones y los individuos más ricos en EEUU – y en general en todas partes del mundo capitalista, exceptuando los países nórdicos – empezando por el candidato republicano Mitt Romney, no pagan impuestos.

La mayoría de las grandes corporaciones y los individuos más ricos en EEUU – y en general en todas partes del mundo capitalista, exceptuando los países nórdicos – empezando por el candidato republicano Mitt Romney, no pagan impuestos, o pagan unos impuestos muy bajos. Warren Buffet ha dicho que su secretaria paga una tasa de impuestos más alta que él, uno de los ricos más grandes del mundo. 

Un estudio de NerdWallet encontró que las 10 compañías más rentables de los EEUU pagaron una tasa impositiva federal promedia de 9% en 2011, aunque la tasa nominal es 35%. Igualmente, que la mitad de las 500 compañías mas grandes pagan una tasa impositiva más baja que la del norteamericano promedio (http://www.ritholtz.com). Veamos:

Las petroleras: Exxon Mobil con ganancias de antes de impuestos de 73.300 millones de dólares (mdd) pagó en impuestos federales 1.500 mdd en 2011, una tasa de 2%; Chevron con ganancias de 47.600 mdd, pagó 1.900 mdd, una tasa de 4%; ConocoPhillips, ganancias 23.000 mdd, impuestos 1.900 mdd, tasa 8%. 

Las tecnológicas: Apple, con ganancias de 34.200 mdd, pagó en impuestos federales 3.900 mdd, y una tasa de 11%; Microsoft, ganancias de 28.100 mdd, impuestos 3.100 mdd, tasa de 11%; IBM, ganancias 21.000 mdd, impuestos 268 mdd, tasa 1%. 

Bancos: JPMorgan Chase & Co, ganancias 26.700 mdd, impuestos 3.700 mdd, tasa 14%; Wells Fargo & Co, ganancias 23.700 mdd, impuestos 3.400 mdd, tasa 14%. 

¿Por qué pagan tan pocos impuestos? Tienen muchos privilegios impositivos y muchas de estas compañías esconden sus ganancias en paraísos fiscales: Panamá, Islas Cayman, Luxemburgo, y otros. Y con estas enormes ganancias los propios directivos se pagan sus fabulosos bonos corporativos. 

En el caso de Apple, que opera en China a través de terceros para la fabricación de muchos de sus productos, computadores, tabletas y teléfonos celulares, el periódico The Telegraph de Londres, tituló: “Los problemas de Trabajo Infantil de Apple Empeoran (febrero 15-2011). Algunos de “sus” trabajadores en China se han suicidado por las condiciones laborales críticas que afrontan día a día. ¿Por qué estas compañías van a China para tercerizar su producción? “En realidad, las empresas multinacionales prefieren el modelo de capitalismo de estado chino, que les asegura un suministro interminable de trabajadores dóciles desprotegidos de los sindicatos molestos y las regulaciones gubernamentales restrictivas”. (Rober Scheer, Apple’s China Comes Home to Haunt us, the Nation, feb. 16-2012). 

Adicional a las pésimas condiciones laborales, Apple usa paraísos fiscales para esconder sus ganancias y así no pagar impuestos. A este respecto, en el NYT Charles Duhigg y David Kocieniewski escribieron una amplia crónica: “Cómo Apple evade billones de impuestos globales (abril 28-2012). Apple no solo evade los impuestos en California y en otros 20 estados, teniendo una oficina en Reno (Nevada), en donde sus impuestos son cero, sino que también “Apple ha creado filiales en países de bajos impuestos como Irlanda, los Países Bajos, Luxemburgo y las Islas Vírgenes Británicas, en donde tienen no más que un buzón de cartas o una oficina anónima, que ayudan a reducir los impuestos que paga en todo el mundo”. 

Para los periodistas del NYT “Apple fue pionero de una técnica contable conocida como la ‘doble irlandés con sandwich holandés’, “que reduce los impuestos a las ganancias, enrutándolas de las filiales irlandesas a los Países Bajos y de ahí al Caribe”. Sin estos métodos, dicen los periodistas del NYT, Apple hubiera tenido que pagar 2.400 mdd adicionales en impuestos en EEUU. Si usted baja una canción de Lady Gaga, usando itunes, su compra será registrada en Luxemburgo, un paraíso fiscal. Si compra un producto de Microsoft (online), también. Esperemos que así no nos pague Hewlett Packard, en Ruta N, a los medellinenses. Consultar: “Google, Apple y Microsoft pagan impuestos mínimos fuera de EE UU”, elpais.com, enero 30 2012. 

¿Por qué el G-20 no acaba con los paraísos fiscales? ¿Cuántos colombianos tienen dineros en cuentas en paraísos fiscales y no los declaran porque son malhabidos, corrupción, narcotráfico etc.? ¿Cuánto capital colombiano entra a través de los paraísos fiscales, islas Caimán por ejemplo, como inversión extranjera, sólo para tener ciertas prerrogativas que no tienen los nacionales? ¿Ética? ¿El mercado? Las reglas las hacen los gobiernos para beneficio de unos pocos que pagan para que los favorezcan.

Llorarán, pero de la risa.


Por: Jorge Gómez Gallego*

Con la reforma tributaria, empresarios y productores agropecuarios pagarán lo que dejarán de hacer monopolios y multinacionales

Al comparar lo dicho el pasado 27 de abril, en Tibú – Norte de Santander – por el Presidente de la República, acerca de una reforma tributaria en la que, según él,  los estratos altos, (……) van a chillar,con el texto del proyecto presentado el pasado 4 del mes en curso, llegó de manera automática a mi memoria el famoso poema del mejicano Juan de Dios Peza, aquel de yo soy Garrick, cambiadme la receta el cual intituló Reír llorando, que termina así:

Aquí aprendemos a reír con llanto
Y también a llorar con carcajadas.

La razón: la reforma deja en firme las innumerables y enormes ventajas tributarias que generosamente han entregado éste y pasados gobiernos a monopolios financieros y multinacionales. Seguirán incólumes los pactos de estabilidad jurídica, las zonas francas y las deducciones por inversiones en activos fijos. Carecen de motivo para llorar y al contrario podrán reír a carcajadas en los directorios de esos poderosos pulpos económicos porque se establecerán nuevas prerrogativas en su favor, como las de bajar el impuesto de renta del 33% al 25% y el de  ganancia ocasional del  35% al 10%.

¿Y de dónde saldrán los recursos que se esfumarán de esa forma? De aquellos a los que Santos invitó a reír, aunque deberían llorar y rebelarse contra la reforma: las capas medias que viven de su trabajo, la pobrería que consume el popular corrientazo, y mucho ojo: un importante grupo de productores agropecuarios serán grandes damnificados de este nuevo paso neoliberal: porcicultores, avicultores, lecheros y productores de carne en general. Veamos.

Hasta el momento, los productores de res,  cerdo, pollo, huevo y leche, bienes catalogados como exentos de IVA -no lo pueden cobrar al vender-,  solicitan cada 2 meses a la Dian, la devolución de ese gravamen -que si pagan al comprar materias primas e insumos-. Esas devoluciones en el año 2011 y solamente para el sector avícola, ascendieron a $ 340.000 millones de pesos según lo informó Fenavi, lo que permite afirmar que para todo el sector pasa de lejos del billón de pesos.

Pues bien, en adelante no será posible solicitar esas devoluciones y solamente podrán cruzar esos valores con el impuesto de renta cada año. La Dian afirma que ese dinero se abonará al impuesto de renta, pero resulta que todos los sectores mencionados han reportado rentabilidades negativas, lo que en buen romance significa que no tendrán de donde descontarse el IVA pagado. Como dicen por ahí,esa platica se perdió.

La Dirección de Impuestos alega que la reforma baja el IVA para las materias primas de los concentrados animales – maíz, sorgo, soya y otros-. Cierto, como igualmente verdadero es que los concentrados, que representan el grueso de los costos del sector,  siguen con el mismo 16% y la inmensa mayoría de los productores no los fabrican.

Hace demagogia el Gobierno con el hecho de que para unos cuantos empresarios que están en capacidad de elaborar sus propios alimentos balanceados, efectivamente la materia prima tendrá un costo un poco menor. En adelante pagarán menos IVA, pero será irrecuperable; hoy en cambio, a pesar de ser mayor el impuesto, cada dos  meses lo recuperan en su totalidad. La consecuencia inevitable es que al entrar en vigencia la reforma, si los colombianos dejamos que pase, tendrán que cargar cada peso abonado al IVA al precio de venta, es decir, al consumidor.

Pero en esto tal vez lo más preocupante es que la propuesta del gobierno aparece casi de manera simultánea con la entrada en vigencia de varios tratados de libre comercio, en particular el suscrito con Estados Unidos. De allá llegarán contingentes – volúmenes de importaciones que no pagan arancel-,  de todos estos productos, que no arrastran la carga del IVA, sino por el contrario, vienen aliviados en sus costos por enormes subsidios estatales. El consumidor pagará un precio mayor y el productor nacional perderá todavía más competitividad, palabra que tanto gusta a los yuppies que redactaron la reforma.

Por eso los invitados por el gobierno a celebrar, pues maliciosamente presenta la reforma como tendiente a favorecer a los más pobres, verán convertida su risa en llanto. Por el contrario, a quienes Santos les auguró que chillarían, evidentemente llorarán………..pero de la risa.

*Diputado Asamblea Departamental de Antioquia
POLO DEMOCRÁTICO ALTERNATIVO

Reforma tributaria con propósitos inciertos

10/09/2012


Por: Eduardo Sarmiento

Hace dos años analicé la reforma tributaria esbozada por el ministro Echeverry. Señalé que la iniciativa pretendía bajar los impuestos al capital y trasladarlos a los ingresos del trabajo mediante la elevación del IVA a los productos de primera necesidad.

La versión presentada por el ministro Cárdenas se fundamenta en el mismo principio, pero la forma es totalmente distinta.

La reforma contempla cinco aspectos centrales: elevación de los gravámenes a los grupos con salarios superiores a ocho millones mensuales mediante la tasa presuntiva a los ingresos totales; baja de los parafiscales de 29,5% a 16%; simplificación del IVA a tres tarifas, baja del impuesto de ganancias ocasionales de 30% a 10% y la introducción del impuesto a la equidad.

El efecto grande a la reforma es la elevación del gravamen a las rentas del trabajo superiores a $8 millones mensuales. Mal podría decirse que los mayores ingresos tributarios se destinarán a las escalas más bajas de ingreso. Su verdadera finalidad es compensar la baja de los recaudos ocasionados por la disminución de los parafiscales. Queda al descubierto que el propósito de la reforma es reducir los ingresos del trabajo con respecto al capital para abaratar los costos salariales y aumentar el empleo y la formalización de la mano de obra.

El expediente es de la misma familia de la flexibilización laboral que presume que el desempleo se origina en rigideces laborales y, en consecuencia, se corrige bajando los salarios. En aras de esas doctrinas se recortaron las compensaciones por horas extras y dominicales, se crearon las cooperativas de trabajadores, se ajustó el salario mínimo por debajo de la productividad y se incrementó la tributación indirecta.

La política fracasó. En los 10 años siguientes el desempleo se mantuvo por encima de 10%, la informalidad superó el 65% y los ingresos del trabajo en el PIB declinaron. El efecto fue opuesto.

Quién garantiza que cuando las empresas obtienen mayores ganancias por baja de los costos laborales, los orienten a contratar trabajadores informales. Lo más probable es que una parte se la apropien y la restante la destinen a atender presiones salariales. No existe la mano invisible que convierta las ganancias en contrataciones de trabajadores. Así lo confirman las leyes del primer empleo e informalidad.

Aquí no paran las asimetrías. Adicionalmente, se bajan las ganancias ocasionales de 30 a 10% y se reducen las escalas del IVA de siete a tres tarifas. La primera disminuye los gravámenes del capital y la segunda eleva los del trabajo. Por su parte, el llamado impuesto de la equidad de 8% es un juego aritmético.

La propuesta contempla múltiples cambios en la legislación que se compensarán con variaciones de salarios y precios que dificultan la cuantificación. De todas formas, es incuestionable que baja los ingresos del trabajo y eleva los del capital. Y no hay ninguna base científica para esperar que semejante estructura aumente el empleo y la formalidad. Estamos ante una iniciativa inequitativa incierta.

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Una reforma tributaria parcial


Por: Salomón Kalmanovitz
La reforma que fue entregada para su discusión en el Congreso por el Gobierno intenta corregir una de las grandes fallas del sistema tributario, consistente en imponer pesadas contribuciones al trabajo formal.

Los parafiscales —ICBF, Sena y cajas de compensación— sumados a los pagos por salud y pensiones alcanzan a sobrecargar la nómina en un 52% para los empresarios. Los mismos trabajadores deben cubrir una parte de las contribuciones a la seguridad social.

Aunque el desempleo y la informalidad se pueden explicar por el desequilibrio entre acumulación de capital (demanda de empleo) y población, algo que es común en casi todos los países de América Latina, en Colombia las políticas públicas han profundizado el desbalance. La informalidad alcanza 60% de la población económicamente activa, comparada con el 40% para Brasil, mientras que el desempleo supera el 10% contra un 7% de promedio para el continente. Por una conjunción de economía política, los empresarios colombianos se vieron derrotados por una alianza entre sectores evasores de impuestos y sindicatos para descargar buena parte de la tributación sobre sus nóminas. La propuesta reduce en 13,5% los aportes de las empresas o sea que todavía hay un recargo del 38,5%.

Existe fluidez entre el sector formal y el informal, tanto de empresas como de trabajadores. El régimen subsidiado de salud incentiva a los trabajadores a permanecer en la informalidad porque les sale gratis el servicio y, teóricamente al menos, la calidad debe ser igual que la del régimen contributivo. El esquema de pensión mínima que prepara el Gobierno operará en la misma dirección. En algunos casos de trabajadores de confianza, el empresario informal puede decidir compartir con ellos lo que se ahorra en contribuciones, impuesto a la renta e IVA.

Es exagerado creer que se van a formalizar un millón de empleos, como dice el Gobierno, pues continúan operando los incentivos a favor de la informalidad que hemos listado; en el margen, sin embargo, un empresario puede pensar dos veces si formaliza determinadas operaciones porque le sale más barato que antes, de tal modo que puede contribuir en bajar un par de puntos la informalidad y menos que eso el desempleo.

Se destina el 8% del impuesto de renta de las empresas (que se sostienen en el 33%) específicamente a financiar al Sena y al ICBF, para neutralizar la movilización política de sus usuarios. No se tocan las cajas de compensación que desperdician las contribuciones que causan desempleo e informalidad, pues tienen fletados a los congresistas con sus invitaciones a hoteles, clubes, piscinas de olas y temporadas de zarzuela.

El ministro de Hacienda sostiene que es una reforma que busca la equidad y algo hace en esa dirección un impuesto mínimo alternativo que le pone un piso a lo que deben pagar las personas naturales, que alcanzaría a 0,7% del PIB ($4,7 billones). Las empresas en zonas francas deberán pagar el 8% para financiar la seguridad social. El IVA se simplifica y se introducen impuestos al consumo que no son deducibles por los negocios, de 7% para los clientes de restaurantes, reducción notable frente al 16% vigente.

En contra de la equidad, la propuesta reduce el impuesto a las ganancias ocasionales y a las herencias, que pasan del 33 al 10%, perpetuando la inequidad generación tras generación y repito: deja sin gravar los dividendos de los dueños del país.
Tomado de:
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